miércoles, 23 de febrero de 2011

Alergias primaverales




¿Quién no ha sufrido en algún momento un ataque incontrolable de estornudos encadenados? O en ocasiones ¿ha sentido el comienzo de un resfriado que no termina de materializarse por semanas, pero que fastidia con síntomas como ojos llorosos, carraspera, tos y la inevitable nariz taponada? Y ¿cuántos de estos síntomas se han presentado al comienzo de la primavera?

Es muy probable que estemos ante un cuadro típico de alergia, causado principalmente por elementos ambientales de la estación. En la mayoría de los casos estos síntomas pasan desapercibidos y no se les da demasiada importancia, pudiendo incluso a veces, confundirse con otro tipo de afecciones como un resfriado, una conjuntivitis o una dermatitis, las cuales pueden ser de causa alérgica, además de por otras causas. Pero en muchos otros casos, la congestión nasal, el lagrimeo, el picor nasal, la tos o la difcultad para respirar, pueden llegar a condicionar la vida de la persona.
No en vano, la primavera es una época especialmente sensible para las alergias, con su llegada muchas personas se enfrentan a numerosos agentes alérgicos. La presencia de polen y otras partículas dispersas en el aire, al ser inhaladas por el organismo, provocan que millones de personas sufran la aparición de casos agudos de la llamada febre del heno y un mayor número de ataques de asma; con mayor o menor severidad.
Cuando hablamos de la fe-bre del heno, también conocida con el nombre de rinitis alérgica o alergia estacional, nos estamos refriendo a una reacción alérgica que suele darse durante la primavera, ya que es el momento estacional en el que comienzan a forecer las plantas, y en el que los niveles de polen empiezan ciertamente a dispararse, siendo más altos por la mañana y en los días cálidos, secos y ventosos, mientras que son más bajos en los días húmedos y fríos. Cursa con picor y lagrimeo en los ojos, congestión nasal, rinorrea y estornudos repetidos, y en casos más graves puede ir acompañada de dificultad respiratoria y asma.
La causa es una respuesta errónea y excesiva del sistema in-munitario frente a sustancias presentes en el aire inhalado, principalmente polen y polvo, aunque también cualquier otra sustancia reconocida como extraña y poten-cialmente peligrosa para el organismo; estas sustancias reciben el nombre de alergenos. El primer encuentro del sistema inmunitario con un alergeno no produce síntomas.
Los macrófagos (células que forman parte de las defensas corporales) degradan al alergeno y crean anticuerpos específcos frente al mismo, denominados in-munoglobulinas E (IgE), de modo que en posteriores encuentros con dicho alergeno se produce su reconocimiento y se desencadenan una serie de procesos en cascada, que conducen a la liberación de determinadas sustancias químicas infamatorias que reciben el nombre de mediadores alérgicos tales como la his-tamina, las citoquinas, y los leu-cotrienos., entre ellas destaca la histamina. La histamina, una vez liberada, es transportada hacia una serie de células, localizadas en diferentes órganos del cuerpo, que poseen receptores específicos para ella. La unión de la histamina a sus receptores desencadena a su vez, una respuesta en los diferentes tejidos que se manifiesta por los síntomas alérgicos tan bien conocidos por todos.
En el caso de las alergias primaverales, al inhalar los alérgenos, los síntomas que aparecen son de tipo respiratorio. El resultado f-nal del proceso, es una respuesta infamatoria en diferentes tejidos del tracto respiratorio. La sintomatología suele ser leve y de corta duración, afectando casi exclusivamente a la nariz y ojos; pero en personas más sensibles pueden darse cuadros más severos con afectación de la función respiratoria.
Si el alérgeno llega a la sangre puede desembocar en una crisis anafláctica, en la que el sistema inmunitario responde de manera exagerada pudiendo llegar a poner en peligro la vida de la persona.

EFECTOS DE LA HISTAMINA SOBRE EL ORGANISMO

ACTIVIDAD
SÍNTOMAS
Contrae los bronquios
Difcultad respiratoria (pitos)
Dilata los vasos sanguíneos
Enrojecimiento local
Aumenta la permeabilidad capilar
Hinchazón local de los tejidos por salida de líquidos desde los capilares
Estimula la secreción de moco en las vías respiratorias
Congestión nasal
Estimula las terminaciones nerviosas
Picor y dolor local en los lugares de contacto con el alergeno

Se desconoce el por qué del comportamiento erróneo del sistema inmunitario, pero lo que sí se sabe con seguridad es que la posibilidad de padecer fiebre del heno depende de la susceptibilidad individual y también de la exposición al agente que provoca la alergia. Se trata de una patología que puede heredarse, de hecho se estima que el 70% de los hijos de padres alérgicos serán propensos a padecer alergias. Puede afectar a todas las edades, generalmente los primeros síntomas suelen aparecer en la niñez y adolescencia, pero pueden surgir en cualquier momento de la vida tanto en hombres como en mujeres, aunque no se haya padecido nunca.

También se sabe que hay una fuerte relación entre las personas con alergia en primavera y el asma: Unos 10 millones de personas sufren de asma y más del 70% de las personas con asma también son alérgicas.

Cada año crece el número de personas afectadas por las alergias Se calcula que en España la alergia al polen de las gramíneas afecta a alrededor de un 10% de la población, cerca de 4,5 millones de personas. Las estimaciones apuntan a que en nuestro país cerca del 25% de la población padece algún tipo de enfermedad alérgica. La más frecuente es la alergia a los pólenes y, entre ellos, más de la mitad padecen alergia al polen de las gramíneas.

Tratamiento de las alergias primaverales

El mejor tratamiento sería evitar el polen o las esporas causantes de las alergias primaverales, pero es evidente que esto es imposible. Por tanto el objetivo primordial es encontrar la manera más eficaz de disminuir al mínimo los elementos que la causan y hacer que quienes las sufren se hagan menos susceptibles a ellos.

Uno de los puntos claves en el tratamiento natural de las alergias, una vez conocido el proceso que desencadena la alergia y los síntomas que aparecen es intentar disminuir la tendencia a padecer alergia. El principal inconveniente de los tratamientos convencionales es que no tratan de corregir la tendencia alérgica de la persona, para así lograr reducir la incidencia y la manifestación de los síntomas, sólo se limitan a combatir los síntomas; a parte de los numerosos efectos secundarios que aparecen con los medicamentos antialérgicos convencionales.
El grupo de fármacos más empleados son los antihistamínicos que bloquean los efectos de la histamina, uniéndose a los receptores específicos de esta sustancia, como consecuencia cuando se libera la histamina y se dirige a las células que contienen sus receptores, éstos ya están ocupados y así se evita que actúe. El principal inconveniente de estos fármacos son sus efectos secundarios (somnolencia en mayor o menor grado, y problemas digestivos), así como el hecho de que no disminuyen la tendencia alérgica de la persona.
También es frecuente el uso de glucocorticoides con acción antiinflamatoria, que reducen la contracción de los bronquios y la congestión nasal. Estos fármacos tienen unos efectos secundarios graves, incluso a dosis terapéuticas, por lo que se emplean sólo a nivel local (inhaladores bronquiales o descongestionantes nasales), pero aún así una pequeña fracción del medicamento puede pasar a sangre.

Existe un producto muy aconsejable llamado Rinnolider que  reune todas las propiedades de estos complementos dietéticos. Se trata de un gran antiestamínico natural. Es una combinación de plantas con efecto antialérgico, sobre todo a nivel respiratorio, como es el caso de la rinitis alérgica o febre de heno. También favorece la disminución de los síntomas de estas patologías y la desensibilización del organismo a los agentes alergénicos.

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